" Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica:
La Voluntad " ( Albert Einstein )
Nuestra pirámide de los 4 elementos básicos en la vida, nos viene representado desde nuestros pies, nuestros principios, como nuestros primeros pasos por la tierra, por ello los tomamos como base y cimiento, como la raíz en un árbol, como nuestros grandes aliados.
Tierra
Los primeros sacerdotes/médicos del antiguo Egipto, usaban el fruto de la tierra, usaban y mezclaban las plantas como ungüentos y sus esencias aromáticas como fines medicinales, tomaban contacto desde la planta de sus pies donde se les era reflejado el estado de su cuerpo, mente y espíritu.
La reflexología de nuestros días, nos ofrece calidad de vida. Desde nuestros pies podemos estimular las zonas reflejas de todo nuestro organismo, así como nuestro cuerpo físico, también el mental y espiritual. De ahí que nuestros antepasados egipcios tomasen el estado de las plantas de sus pies igual al estado de su alma, y naturalmente en complicidad con las plantas y sus esencias aromáticas.
Agua
Recordamos, evaluamos y comprendemos que somos 70% agua, como el mar que nos rodea; nosotros, al igual que el planeta tierra la gran parte de nuestro cuerpo está formado por agua, por lo que el agua se nos convierte en el elemento más receptivo del cuerpo, el elemento que más sentimientos y emociones emite/recibe, como reflejos o como ondas en el agua.
Éstos y otros, son los aspectos de misterio y grandeza del agua que da la vida a nuestros cuerpos.
Fuego
Redescubrimos, rescatamos desde lo más antiguo de los elementos , un punto de encuentro voluntario entre culturas, profesiones, países, religiones. Nuestra Voluntad representada por el elemento fuego nos trae la fuerza, la acción, el valor y el movimiento de nuestro caminar diario y, damos pasos en complicidad y acordes a nuestros pensamientos.
El calor humano de la mano de La Voluntad es nuestro más íntimo mediador; la voluntad es nuestro punto de encuentro entre dualidad..
Aire
Al aire lanzamos y liberamos nuestros pensamientos, sueños, ilusiones y, mediamos con nuestra fuerza de voluntad para dirigir nuestros pasos, materializando la vida según la voluntad de nuestros pensamientos. Aquí es donde nos surge la dualidad, ¡la exclamación! y, ¿la interrogación?
Exclamamos: ¡Cuántas cosas podemos hacer, todos podemos!; y a la vez nos preguntamos: ¿ Cuáles son las cosas que no hacemos porque no tenemos voluntad y cuáles las que no hacemos porque son arriesgas ?...
Podríamos comparar a la Voluntad con Todo, como por ejemplo cualquiera de los músculos de nuestro cuerpo, estos últimos se hacen más débiles en la medida que dejan de moverse. Lo mismo ocurre con la voluntad: cada situación que requiere esfuerzo es una magnífica oportunidad para robustecerla, de otra forma, se adormece y se traduce en falta de carácter, irresponsabilidad, pereza, inconstancia...
"No se nace joven, hay que adquirir la juventud, y sin un ideal no se adquiere"
En numerosos estudios de investigación educativa se concluye que el "querer estudiar" es más importante que la inteligencia en el rendimiento escolar. Afirma Payot que "el genio es, ante todo, una larga paciencia: los trabajos científicos y literarios que más honran al talento humano no se deben en modo alguno a la superioridad de la inteligencia, como generalmente se cree, sino a la superioridad de una voluntad admirablemente dueña de sí misma".
Desde distintos sectores de la sociedad se promueven "campañas" contra la droga, contra el alcoholismo, contra la promiscuidad sexual, contra el tabaco y contra la violencia. En todas estas campañas se sugiere a los jóvenes que sepan decir NO a las drogas, alcohol, al tabaco, etc. Pero para ello hace falta que cada chico y chica tengan una voluntad fuerte.
Por eso es importante educar la voluntad que en último término se resume en educarse a sí mismo.
Pero, ¿qué es la voluntad? Podemos decir que es la potencia del alma que mueve a hacer o no hacer una cosa. La voluntad mueve a hacer o a conseguir los ideales de la juventud y los objetivos que nos proponemos, para mejorar la sociedad y llegar a ser un hombre formado. La voluntad también nos mueve a no hacer o no buscar las drogas, el tabaco y tantas cosas que perjudican al hombre. Especialmente hay que rechazar la tendencia a hacer solo lo que nos apetece, lo que nos gusta o lo que nos pide el cuerpo. En ese vencimiento de cosas pequeñas se forja la voluntad: en hacer en cada momento lo que se debe hacer aunque cueste. "Haz lo que debes y está en lo que haces", decían nuestros abuelos.
Hay dos factores que favorecen y facilitan la voluntad: la motivación y la ilusión. La motivación consiste en tener razones o causas o motivos para hacer una cosa. Estas razones o motivos nos arrastrarán con su fuerza hacia los ideales y objetivos. La ilusión es la esperanza acariciada por la imaginación que proporciona alegría y buen ánimo para llegar hasta el final en los propósitos.
En la base de la educación de la voluntad está la lucha personal a base de esfuerzos pequeños pero constantes. No se consigue la voluntad haciendo un acto heroico en un momento determinado, sino logrando pequeños vencimientos, con constancia, un día tras otro sin abandonarse.
Así se forman los hombres íntegros, de una pieza; los que superan el cansancio, la frustración, la desgana y las mil dificultades que la vida trae consigo. La voluntad fuerte es esencial para el éxito de muchas vidas y uno de los mejores adornos de la personalidad.
Arturo Ramos García.-Registro de Propiedad Intelectual de Teruel nº 141, de 29-IX-1999